Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Tal vez no sé ya decidir sobre el mal y sobre el bien.
Tal vez no sé, ahora mismo, que bando debo defender.
Tal vez no sé ya los valores que me llevan hacia el Cielo,
Y ya no sé por qué concepto me llevarían al infierno.
Yo ya no sé si lo que veo es un hombre o es mujer.
Ya no distingo si es malo o es bueno el saber.
No sé siquiera si existo, o si vivo o si muero.
No sé si el mundo está loco o yo estoy con el loquero.
Han sido unos años hermosos,
De aprendizaje y crecimiento espiritual.
Al ver como el mundo evoluciona,
Y mejora mi alma inmortal.
Estoy feliz y estoy agradecido
Por darme Dios esta oportunidad
De ser parte de todo lo creado
Y de ser parte de esta humanidad.
El mundo ha dejado de girar
Congelándose en un solo instante.
Desolado, hoy se baña en sangre,
De una guerra que no puede parar.
Las lágrimas y juramentos se suceden.
Y no sabes donde hay hoy más maldad.
Los hermanos reniegan de hermanos,
Quieren sangre de su humanidad.
La mirada en sus ojos lo decía todo
El dolor que desbordaba, no tenía fin
Y el horror que reflejaban las manchas en el lodo
Solo resaltaban la muerte a venir
Las lágrimas caían lentamente a la tierra
Ávida, aquella, las absorbía sin cesar
Ocre el olor que emanaba fuerte de ella
Como ocre era el humo que no dejaba mirar
Han pasado treinta años y un día
Desde el día en que te despedí
De mi vida a un instante de la tuya
Y la vida que en tus manos yo perdí
Ya no sé y no importa el motivo
Sólo recuerdo el dolor que conocí
Solo recuerdo el destrozo de mi alma
Y el horror con el que a ti después te vi
¿Dónde estás mi corazón, a dónde has ido?
¿Dónde te puedo encontrar?
En mi pecho has dejado un gran vacío.
No hay nada que lo pueda rellenar.
¿Dónde estás mi alma, qué te has hecho?
¿Por qué ya no me hablas más?
El muerto que hoy vive en mi pecho,
Ya no tiene nada que contar.
Desilusionado estoy del mundo.
Desilusionado de la humanidad.
Sumida en un sueño profundo,
No quiere de él despertar.
No quiere ver que en sus manos
Se cuece el destino del mundo.
No quiere saber de verdades,
Disfruta del sueño profundo.