Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Con mi pequeño intelecto, no logro expresar,
Todo el amor que siento, al verte trabajar.
Al ver amor y el cariño, con el que has creado,
Este mundo en el que vivo, perfecto en cada lado.
La armonía en lo mínimo; el equilibrio preciso.
Y el balance y rigor del mundo es conciso.
La perfección del viento, los mares y los cielos.
La Creación en su esplendor, me asombra sin desvelos.
El corazón, La mente
El alma, El cuerpo
El mundo, El hombre
Y la unidad
El trono eterno
Está vacío
Dios ha bajado
Entre la humanidad
Sabía la sabia decisión de la savia,
que había elegido la luz y no la oscuridad;
su ser se estremece cuando la luz la toca,
no sucumbe nunca ante la edad.
Sabía la sabia decisión de la savia,
que cura al mundo con su exigua luz,
proporcionando a la tierra la savia vida
que brilla y respira felicidad.
Jamás había amado así
Volando en las nubes
Sintiendo vida en mi por fin
Sin ver las multitudes
Sin ver ni odios, ni maldad
Tan solo esperanza
El bello amor que llenará
De nuevo toda mi alma
Sobre el abismo creo arte,
Parado en la brizna del mundo.
Viendo desde el parapeto
La destrucción del mundo absurdo.
En locura disipo velos
Que envuelven mi realidad
Y busco loados momentos
Manoteando por felicidad.
Yo vengo de una época perdida
De un país que ya no existe en el mapa
De una cultura que aún no se ha extinguido
Y de valores, de fe y esperanza
Yo vengo de un mundo muy lejano
Que pronto será mítico, solemne
Y nadie creerá que ese pasado
Existió en este mundo realmente
Las penas del amor de un pasado indeleble.
Trozan de nuevo el corazón y agitan mi mente.
Recuerdos, que quisiera olvidar, a mí regresan.
Y llevan mi alma a divagar; y los sueños enrecian.
Recuerdos de un amor, hermoso y ya muerto.
Recuerdos de un cariño, empañado de sueños.
Sueños de un futuro, en su momento, incierto.
Consumido en pasión, sin trascender el momento.