Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Hacía años la maldad venía afilando garras.
Y hoy, por fin, las ha sacado a relucir.
Y de un tajo destripó entrañas,
Sumiéndonos en un oscuro porvenir.
Y muchos celebran su llegada.
Se regocijan y en odio se empapan.
Con rabia escupen juramentos.
Y destrozan todo lo que aman.
Aunque el tiempo ha llegado,
Aun no se ha cumplido el hado,
Aquel que habla de finales,
De destrucción y otros males.
Pues el futuro ha cambiado,
El hombre sí lo ha logrado.
La oscuridad se ha rendido,
La vida ya tiene sentido.
Jamás pensé que en esta vida
Me tocaría a mí vivir
Las emociones de la lira
Y de un intenso porvenir
De las delicias de Baco
De lo tortuoso de las musas
Y el delirio insulso
De lo que son las malas tusas
De corazones y emociones se ha vertido mar de tinta
De lechos vacíos y usados, se ha hablado sin cesar.
De amores tibios y de sexos se han encausado discusiones
Y todos juran que sí saben lo que de verdad es amar.
Y todos quieren demostrarnos que su destino del amor
Es más veraz que el universo, en su bendita creación.
Y la existencia es eterna, pregonan ellos sin parar,
Midiendo la eternidad en días, si acaso meses por variar.
Qué bueno que el futuro no lo veo.
Qué bueno que no sé lo que me espera más allá.
Qué bueno cuando ignoro lo que hay detrás del velo,
Aquel que lo separa de mi humanidad.
Bendita ignorancia que me amarras al presente.
Bendita la ceguera que impide atrás ver.
Que obliga a soltar las amarras del pasado,
Y sólo el presente que hoy vivo, recorrer.
Preferiría no pensar en ti,
Pues hacerlo me revienta el alma.
El corazón deja de latir
Y el grito del silencio me desgarra.
Quisiera regresar el tiempo atrás,
Antes de haberte conocido,
Y olvidar cruzar por donde te encontré
Y así evitar ser demolido.
En un momento de mi vida, soñé que florecía.
Soñé que el Cielo alcanzaba y todo embellecía.
Soñé que el bien estaba al fin en la palma de mi mano.
Y que cualquiera alrededor, era mi hermano.
Soñé que ahora el amor no era impedimento.
Ya no existía el terror, se lo llevó el viento.
Soñé que al fin las discusiones habían terminado.
Y que hermosas emociones llenaban su legado.