Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Sobre el abismo creo arte,
Parado en la brizna del mundo.
Viendo desde el parapeto
La destrucción del mundo absurdo.
En locura disipo velos
Que envuelven mi realidad
Y busco loados momentos
Manoteando por felicidad.
Yo vengo de una época perdida
De un país que ya no existe en el mapa
De una cultura que aún no se ha extinguido
Y de valores, de fe y esperanza
Yo vengo de un mundo muy lejano
Que pronto será mítico, solemne
Y nadie creerá que ese pasado
Existió en este mundo realmente
Las penas del amor de un pasado indeleble.
Trozan de nuevo el corazón y agitan mi mente.
Recuerdos, que quisiera olvidar, a mí regresan.
Y llevan mi alma a divagar; y los sueños enrecian.
Recuerdos de un amor, hermoso y ya muerto.
Recuerdos de un cariño, empañado de sueños.
Sueños de un futuro, en su momento, incierto.
Consumido en pasión, sin trascender el momento.
Tengo un grito atravesado en la garganta.
El alma misma ya no aguanta más.
El dolor y el sinsentido la desbordan.
En este mundo rebosante de maldad.
En este mundo de avaricia y guerra.
En este mundo de inmundicia y dolor.
Cuando hermano va contra hermano.
Y madres venden a sus hijos al pastor.
Mi corazón hoy late nuevamente,
Pues ha encontrado luz en las tinieblas,
Y ha sentido un poco el cariño,
Que había olvidado hace eras.
Oh corazón, compárteme, alegre,
El ton y el son de lo que es la vida.
Hazme feliz por siempre, eternamente,
Con tu alegría sana mis heridas.
Soñé contigo otra vez.
Soñé que estabas a mi lado.
Soñé que tu amor me llenaba.
Soñé de nuevo tu mirada.
Soñé con tu sonrisa alegre.
Soñé con tu amor inmenso.
Soñé que eras imponente,
Como lo has sido por siempre.
La muerte me saluda desde lejos.
Me atrae con su capa satinada.
Sonríe, atrayendo mi mirada.
Y en su rostro, veo a mi amada.
El corazón se acelera en el pecho.
La razón se quiere desbocar.
El miedo destroza las barreras,
Pues de nuevo la vuelvo a encontrar.