Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
El sol, la luna y la playa,
Ninguno de ellos podía imaginar
El porqué de mi pena,
Cuando alegre por todos ellos podría estar.
Y la belleza que me rodeaba
Era más allá de toda imaginación.
La blancura de la playa y el hablar de las olas
No pudieron tranquilizar mi corazón.
Bendito aquel que en Dios cree,
Bendito también el que lo ignora,
Bendito el que descubriéndolo esté
Y bendito el que sin conocerlo no lo traicione.
Bendito el que al prójimo adora,
Bendito el que la mano le da,
Bendito el que lo hace sin zozobra,
Bendito el que le ayuda sin pensar.
Recuerdos olvidados por el tiempo
Recorren mi cabeza, llenándome de miedo.
Imágenes fantásticas, nunca antes vistas,
Sonidos inimaginables, de otro mundo y tiempo.
Sedada por el egoísmo, la mente no las muestra todas,
Tan sólo en los sueños, me muestra los fragmentos,
Espero siempre la noche impaciente,
Deseoso de calmar el hambre del conocimiento.
Tranquilo es el día,
El sol sonriéndome está,
Y no siento esa alegría,
No veo luz en esa claridad.
Tristeza es lo que me envuelve,
También debilidad,
La pena poco a poco me consume,
El alma ardiendo en el cuerpo está.
¡Aquí estoy!
¡Hey, tú, el que me escuchas!
Sí, tú, el que estas líneas
Mirando estás.
¿Qué ves en el papel blanco?
¿Qué sentido a estas letras das?
¿Logras ver en ellas acaso,
Lo que mi alma quiere expresar?
La felicidad me envuelve como un manto,
Un manto transparente de belleza y placer,
Un manto único, mágico y bello,
Un manto que desborda el bien.
Como el más dulce de los manjares,
Que placer produce al paladar,
Así mi corazón se va llenando,
De todo lo que representa la felicidad.
¿Dónde está Aquel que todo lo comprende?
¿Dónde está El, que presente en todo está?
¿Porqué no escucha mi grito en cuello?
¿Porqué no ayuda a quién pidiéndolo está?
¿Dónde está el otro que tampoco responde?
¿Dónde está el adversario monumental?
Tampoco aparece ni escucha,
También ciego y sordo para nosotros está.