Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
No sé, no sale nada.
Por mas que intente escribir.
Quizás me duele hasta el alma
el no saber mi porvenir.
Quizás el miedo que emana
de lo profundo de mi ser,
oculta todas emociones,
no permite al alma nada ver.
Rogué, rogué y sigo rogando,
Pidiendo una menester.
Pidiendo ayuda a El Alto,
Pidiéndolo a cualquier ser.
Deseo, deseo, deseo.
Tan sólo eso en mi mente se repite.
Cansada ya de todo lo que la rodea,
Cansada de sentir la vida.
Y nunca dirán que no lo intenté
Y nunca dirán que tampoco lo amé.
Nunca sabrán si de verdad lo quise,
Jamás descifrarán si acaso lo probé.
Había una vez
En un país de ensueño
Y nunca más llegó a ser
Porqué sólo fue un sueño.
Y vi gigantes levantarse
Y vi el cielo lleno de color
También caballos que estaban volando
Hombres convirtiéndose en lo que no son.
El sol, la luna y la playa,
Ninguno de ellos podía imaginar
El porqué de mi pena,
Cuando alegre por todos ellos podría estar.
Y la belleza que me rodeaba
Era más allá de toda imaginación.
La blancura de la playa y el hablar de las olas
No pudieron tranquilizar mi corazón.
Bendito aquel que en Dios cree,
Bendito también el que lo ignora,
Bendito el que descubriéndolo esté
Y bendito el que sin conocerlo no lo traicione.
Bendito el que al prójimo adora,
Bendito el que la mano le da,
Bendito el que lo hace sin zozobra,
Bendito el que le ayuda sin pensar.
Recuerdos olvidados por el tiempo
Recorren mi cabeza, llenándome de miedo.
Imágenes fantásticas, nunca antes vistas,
Sonidos inimaginables, de otro mundo y tiempo.
Sedada por el egoísmo, la mente no las muestra todas,
Tan sólo en los sueños, me muestra los fragmentos,
Espero siempre la noche impaciente,
Deseoso de calmar el hambre del conocimiento.
Tranquilo es el día,
El sol sonriéndome está,
Y no siento esa alegría,
No veo luz en esa claridad.
Tristeza es lo que me envuelve,
También debilidad,
La pena poco a poco me consume,
El alma ardiendo en el cuerpo está.