Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Pensando y sufriendo,
Sufriendo y pensando.
Viviendo y sufriendo,
Sufriendo y llorando.
La vida es un despojo,
Lanzado por los dioses.
Es un regalo mal habido,
Produce sinsabores.
Te doy las gracias, Señor,
Por todo lo que me has dado.
Por el vacío interior,
Por el deseo condenado.
Te doy las gracias por mí,
Así como por todo el mundo.
Las guerras, odios y terror,
El mal que arraigó profundo.
Desde el fondo de mi alma,
La voz pregona la razón.
Más se desangra y desgarra,
En lo profundo del corazón.
El ser, un ente incompleto,
Donde la vida no importa,
Donde el sueño es el sueño,
Y los sentimientos se agotan.
La energía me abandona.
Se va al hoyo negro.
La absorbe el dolor,
Y se destruye el sentimiento.
La muerte está a mis espaldas,
Su vaho me hace retumbar.
Las piernas ya no me sostienen,
El corazón ya va a parar.
El alma está a punto de estallar,
El corazón no siente nada,
La mente misma en blanco está,
La vida en la fuente enlazada.
El vagabundo corazón,
Que tanto ha vagado,
Miles de millas recorrió,
Sin encontrar lo que ha buscado.
Un día cualquiera, quizás fue ayer,
Llegó a mi lado un ente, un ser.
Gimió y gimió al sentarse a mi lado.
Seguía gimiendo al llegar el anochecer.
Pero seguía sin ver yo al desdichado,
Pensaba que loco volvía a ser.
Más, oh, que sorpresa la mía,
La Luna entró con las sombras a ver.
Y vi a aquel que gemía sin descanso.
Era yo mismo, era mi ser.
¿Qué quiere la oscuridad de mí?
¿Por qué me llama, me aclama?
Repite mi nombre sin cesar,
Y me atrae a su morada.
Desde aquel dichoso día,
Cuando la espalda yo le di,
Su interés creció por mí,
Y me persigue, desgraciada.