Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Nunca creas algo por adelantado,
La vida no siempre te lo va a demostrar.
Y cuando la idea en el cerebro se ha arraigado,
No puedes y ni quieres dar un paso atrás.
Entonces de bruces caes en la tierra,
Y te revuelcas en el lecho del dolor.
Y sufres lo que representa la miseria,
Y procuras olvidar lo que es amor.
No sé cual sea el motivo,
No sé porqué la sensación.
Tan sólo siento el destino.
Tan solo oigo el corazón.
Mas hay veces y me pregunto
Si de verdad la suya es la voz.
Más el silencio es la respuesta,
No hay respuesta del corazón.
Y me pregunto yo ¿por qué?,
Cuando la vida me sonríe,
Un ser aparece de la nada,
Y destruye el bien que en mi reside.
Me pone a pensar en cosas,
Las cuales quiero olvidar.
Y recordar también sucesos,
Que mi mente hace divagar.
Que sentimiento más horrible,
Queriendo algo que no puede ser.
Consciente estando acerca del hecho,
Sufriendo por no encontrar querer.
¡Maldita obsesión y maldito deseo!
Torturan hasta hacerme desvanecer.
Dañando cada una de todas mis fibras,
Anulando todo, incluso el ser.
Queriendo navegar más allá de los mares,
Construí un barco de madera fina.
Lo lleve con seguridad por el puerto marítimo,
Me embarqué en él hacia el infinito.
Navegué por días, meses y años,
Busqué en vano en donde atracar.
El agua se agotaba con cada hora,
Los alimentos desparecían con la misma velocidad.
El mundo es cruel,
También lo es la vida,
Más sucede todo esto,
Cuando vivimos detrás de la esquina.
No enfrentamos el Universo
Como nos es dado,
Sufrimos por la rabia
Que nos produce el bienaventurado.
Cuando el sol salió de su escondite,
Se encontró con la luna que llegaba al lugar
Le dijo: hola, hermana, ¿por qué tan larga cara?
Y al decir esto se puso con alegría a brillar.
La luna no respondió a su querido hermano,
Tan sólo se limitó a sonreír,
Y su cara se transformó en una esfera,
Le dijo: no te burles, porque yo sé sufrir.