Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
¿Por qué me siento yo tan débil?
¿Por qué yo no lo puedo superar?
Amargo sentimiento que me embarga.
Amargo ser sin unidad.
Ayer. Oh, qué glorioso día.
Pensé que había vuelto a nacer.
Había olvidado la belleza.
Mas hoy, la oscuridad me vuelve a envolver.
Mi cabeza no funciona
O acaso funciona demasiado bien.
Estoy tratando de vivir la vida,
Mas algo me impide realizarme como ser.
Intento e intento, desesperado,
Mas no obtengo recompensa alguna.
Estoy estancado en medio de la nada,
Sembrada en medio de la misfortuna.
Quizás habría terminado,
Sin siquiera comprender,
Lo grande que es el alma humana
Que a nadie tiene que temer.
Es imposible describirlo
Me tiembla la mano con tan sólo pensar.
Empapada se encuentra de belleza mi alma
Rodeada de paz y serenidad.
Después de una noche de insomnio,
Las alas cansadas de tanto volar,
Un cisne contempla la lánguida noche,
Su última noche en la tierra voraz.
Tristes ideas cruzaban por su mente,
El corazón había dejado de vivir,
Había perdido su pareja hace días.
Y todavía negaba el verla morir.
Heme aquí sentado en el pasto,
Tratando una estrofa escribir.
No veo una luz entre las luces,
Y las ideas se extinguen antes de vivir.
No sé que es lo que ocurre,
No se me ocurre la razón.
Quisiera escribir en el momento,
Siguiendo el dictado del corazón.
Alguna vez he escuchado,
Que la vida bella es.
Sin duda es cierto lo que dicen,
Más esto rara vez se puede ver.
Con claridad recuerdo yo aquellos días,
Cuando la vida bella fue.
Cuando el sol irradiaba alegría,
Cuando lo mágico podía suceder.
Las montañas rodeaban todo el pueblo.
El cielo y el mar se unían bajo él.
Verdor había en todas partes.
Mas condenado estaba a perecer.
Muchos fueron los años de alegría.
La tranquilidad llenaba el lugar.
Las montañas protegían de los enemigos.
La Naturaleza daba lo que había que dar.