Poemas
Versos para detenerse
Poemas nacidos de la introspección, la memoria y la búsqueda interior.
Cada uno es una pausa. Una pregunta. Un reflejo.
Algunos hablan del amor. Otros de la pérdida, la fe, el tiempo o la condición humana.
Una selección de versos escritos a lo largo de los años, unidos por una misma necesidad: comprender.
Mi mente está en blanco,
Sobrecargada de horror.
Mi corazón, sobrecogido,
Huye del terror.
El mal está en el aire,
Y entra por los poros.
Lo veo, lo respiro,
Los buenos están solos.
No sirvo para escribir,
Mi alma se atormenta.
No veo claro el porvenir,
Ni solución que a mí me sienta.
¿Por qué no puedo superar
La maldición que rige?
Futuro es oscuridad,
No hay sol que ilumine.
Hoy fui a la iglesia
De Nuestro Señor de los Milagros.
Vi devoción en los cristianos,
Vi el amor de todos los santos.
Yo acompañaba a un viejito,
Quién iba a comprar velones,
Para venerar a los santos,
Y saber de la lotería pormenores.
Dios mío, yo no sé
Por qué esto me sucede.
Verdad Te digo, oh Señor:
Mi alma se entristece.
Estoy muy triste y asustado.
La vida me esquiva.
A Ti dirijo mi visión,
Pero el verte, quema.
Cuando la vida florece,
Se abren los caminos,
Destellan las estrellas,
Y los mensajes floridos.
Cuando la vida florece,
El ser se transfigura,
Exalta su belleza,
Contagia su ternura.
Quién dijo que el ser perfecto,
Perfecto es en todo su estar.
La imperfección es lo perfecto.
Perfecto, te lleva al mal.
Curiosa proposición, y es demente.
Quizás, sublime en toda expresión.
El genio, ese ser latente,
Rayando con la consumación.
Entre virtudes de la vida,
Buscando del todo florecer,
Está aquel que se cree hombre,
Y como tal ha de crecer.
Y de a poco crece solo.
Sin compañía, ni visión.
Pero pendiente de su entorno,
Y sobre todo, de su corazón.