Ensayos
Ideas frente al mundo
Los ensayos de EZ nacen de la inquietud.
Son textos donde la mirada se detiene sobre el mundo, sus grietas, sus contradicciones y sus preguntas más difíciles.
Aquí conviven la crítica social, la reflexión espiritual, la memoria, la historia, la guerra, la libertad, el miedo y la condición humana.
No buscan entregar respuestas definitivas, sino abrir caminos de pensamiento. Invitar al lector a detenerse, mirar de nuevo y preguntarse qué hay detrás de aquello que muchas veces aceptamos sin cuestionar.
Me han preguntado últimamente ¿por qué he dejado de escribir? Respondo con preguntas: ¿para qué? ¿Enunciar lo obvio y recalcarlo a más no poder, repitiendo lo que todo el mundo sabe? ¿Desmenuzar la política internacional a la masa, cuando le importa un ápice la verdad y tan sólo está pendiente del desenlace novelesco que salpique desde la pantalla de su televisor sangre? ¿Denunciar la corrupción y la politiquería de la que todos son conscientes y forman parte del proceso? ¿Ser el primero en levantar el dedo acusador para que los demás lo sigan y después convertirse en el solitario chivo expiatorio si algo sale mal? ¿Para qué?
Ayer sufrí la mayor desilusión que un periodista puede sufrir. Quizás más que una desilusión, fue la confirmación de lo que hace bastante rato he sabido y predicado: el periodismo en la televisión ha muerto, convirtiéndose en amarillismo. Claro está que jamás supuse que la idolatría y la búsqueda de la chiva llevaran las cosas a ese extremo… pero así fue.
Parece que el mundo decidió abrir los ojos a la verdad y aceptar de una vez por todas que el agua moja y el fuego quema. La verdad hasta me es difícil creer lo que veo en las noticias y leo en los periódicos: el mundo está hecho un avispero por que Wikileaks sacó a la luz pública lo que todo el mundo ya sabía.
La noticia más importante del 18 de agosto de 2010, para todos los “oficiantes”(*) del periodismo, fue la decisión del Tribunal 12 de Caracas (Venezuela) en el que prohíbe al diario El Nacional “la publicación de imágenes, informaciones y publicidad de cualquier tipo con contenido de sangre, armas, mensajes de terror, agresiones físicas que aticen contenidos de guerra y mensajes sobre muertes y decesos”.
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Oh, Guerra. Tú eres mi pasión en estos días. Tú eres mi pan y mi vino. Mi sed es saciada por la sangre que corre gracias a ti. Mi hambre desaparece gracias a la carne despedazada de hombres, niños y mujeres que llueve sobre tanques después de un bombardeo. Guerra, eres la madre de todo mi bienestar… Eres la diosa añorada a la que rezo todos los días y prendo todas las velas del altar… Eres la niña de mis ojos… La pasión embriagadora que ni una amante de carne y hueso me puede proporcionar.