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Novela completa

Antagonismo

Antagonismo es una novela terminada, publicada aquí por capítulos.

La obra recorre las contradicciones del ser humano, sus luchas internas, sus máscaras, sus heridas y las fuerzas que lo empujan a enfrentarse consigo mismo y con el mundo que habita.

En sus páginas conviven el conflicto interior, la crítica a la sociedad, la búsqueda de sentido y una mirada sobre aquello que divide, transforma y pone a prueba la conciencia humana.

Los capítulos están organizados en orden de lectura.

Antagonismo: Parte 6. Capítulo 4

III

Todo transcurrió como en un sueño. No me percaté cuando llegaron Miguel y Andrés. Tan sólo sentí una mano que me apretaba el hombro derecho con fuerza y me atraía. No supe quién era. Meramente me dejé llevar por esa fuerza misteriosa y descargue en llanto todo el dolor que me oprimía el pecho. El dolor por JJ, más todos esos sentimientos reprimidos durante años de matanzas, durante décadas de muerte y decadencia.

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Antagonismo: Parte 6. Capítulo 5

IV

El apartamento de Andrés estaba desocupado. Aunque él trasladó los muebles a la casa de sus padres y se había establecido ahí por un tiempo indefinido, todavía no finiquitaba el contrato de alquiler. Estábamos sentados en el piso, formando el mismo círculo, ahora reducido a tres. Ninguno hablaba. Teníamos las miradas perdidas en el aire, cada cual sumido en sus propias cavilaciones acerca de los últimos sucesos. La luz del amanecer comenzó a entrar lentamente por la ventana, alumbrando - primero débilmente, luego con mayor fuerza - nuestros rostros. Andrés me miró con cierto rencor y lanzó la pregunta que esperaba desde nuestro encuentro con Heitter en la iglesia:

— ¿Por qué no nos dijo nada?

Me tomé el tiempo para contestar. Aunque ya tenía preparada la respuesta hace mucho tiempo, no conté con la aparición de Heitter y las reacciones de mis amigos.

— No podía permitir que Heitter tomara la delantera. — Al ver que no me entendían, traté de explicarme. — ¿Recuerdan lo que se nos dijo? El conocimiento es nuestra recompensa. Por lo tanto, el conocimiento es el poder. El poder supremo con el que sueña todo hombre, consciente o inconscientemente. Él adquirió treinta y ocho años de conocimiento. Eso es mucho tiempo. Tengan en cuenta que Heitter, en este momento, es un hombre con la mente de alguien que pasa por mucho los cincuenta años, atrapado en un cuerpo de veinte.

— Entonces, ¿cuál es tú edad? — Miguel lanzó esa pregunta como un desafío. Entendía cómo se sentía. Siempre sintió que él era el líder del grupo, y ahora resultaba que uno de sus subalternos le tomó la delantera en algo.

— La edad es lo de menos, Miguel. Lo importante es lo que tienes en la cabeza. — Respondí con una evasiva, evitando el enfrentamiento.

— Heitter lo sabía, ¿verdad? — Preguntó Andrés y se levantó.

— No lo sé. — Era la verdad, no lo sabía. — Supongo que sí, pero algo salió mal para él. Por eso fue a buscarnos ayer.

— Y, ¿qué clase de conocimiento adquiriste? — Preguntó con ironía Miguel, tratando de obligarme a estallar. Pero me acostumbré, en el mundo de Xillen, a todo tipo de insultos y amenazas antes de que una batalla estallase. No me dejé llevar por su nueva tentativa.

— Antiguo. — Respondí secamente y enseguida abordé el tema que me preocupaba. — Las batallas se llevan a cabo, tal y como lo dijo Xillen, a través de toda nuestra historia. La última batalla en la que participé, fue el enfrentamiento de Pompeyo y Cesar. Pero el ritmo histórico está avanzando muy rápido. Temo que no acabemos con todo esto antes de llegar a la época atómica. — Miguel levantó los ojos y me miró con sorpresa y terror. De súbito entendió lo que encerraba esa pequeña frase. — Si eso ocurre, conociendo a Heitter, acabaríamos muertos todos, sin ningún vencedor. — Terminé, quedamente.

— Eso significa que tenemos que  regresar lo más pronto posible. — Andrés se volvió a sentar y nos miró, como buscando la aprobación a su propuesta. Miguel no dijo nada.

— Sí. ¿Recuerdan el cálculo que realicé respecto a la diferencia de tiempo del mundo de Xillen con este? — Al obtener la afirmativa, continué. — Es cierto. Cada segundo que perdemos aquí, es precioso. Heitter ya estará en el mundo de Xillen, mientras nosotros divagamos acá.

— Nada podemos hacer para corregir eso, Enrique. — Dijo Andrés quedamente. — Cálmate, estás muy acelerado. Tienes que entender una cosa, lo que nosotros perdemos, no afecta en nada a Heitter, siempre y cuando ningún guardián se encuentre en ese plano. Tampoco nos afecta a nosotros. Recuerda que somos los últimos y Heitter no puede batallar con alguien que no se encuentra ahí.

— Al contrario, Andrés. — Respondí con pesar. — Recuerda que Xillen está ahí. Ella es un guardián y por lo tanto, Heitter puede enfrentarla sin ningún inconveniente. — Me estremecí ligeramente. Un aire frío recorrió la habitación. — Cuando los dejé en la U, y regresé, Xillen estaba a punto de enfrentarlo sola.

— ¿A Heitter? — La voz de Miguel por fin estaba mostrando algo de emoción.

— A Heitter y sus huestes.

— ¿Los derrotaron?

— Sí, pero a los ejércitos. No hubo bajas entre los guardianes.

— Se nota que les hice falta. — Miguel comenzó a recuperarse y regresó a su estado de superioridad y egocentrismo normal. Se estiró, se arregló el vestido y se levantó. — Creo que hemos discutido bastante este asunto. Tenemos que regresar para acabar de una vez por todas con este problema. Heitter tendrá todo el conocimiento que quiera, pero sigue siendo una cucaracha que no tiene palabra, no sabe qué es la amistad y no tiene una pizca de respeto y decoro por nadie. Tenemos que eliminarlo rápido.

Noté que Miguel por fin entendió la necesidad de actuar en grupo. Dijo que tenemos, en lugar de su habitual tengo.

— ¿Cada quién para su casa, entonces? — Preguntó Andrés, y por la expresión de sus ojos, adiviné que era lo último que quería.

— Pues sí, — respondió Miguel.

— No hay necesidad. — Intervine, tratando de evitar dañar el ego de Miguel y a la vez ayudar a Andrés. — Hagámoslo aquí mismo. Todos juntos.

— La idea no es mala, Enrique. — Comenzó a contrariarme Miguel. — Pero tienes que tener en cuenta la reacción de nuestros padres. Al fin y al cabo, ninguno fue a su casa esta noche.

— Pero todos avisamos donde nos encontrábamos. — Estaba decidido a enfrentarme a Miguel. No permitiría que por su estúpida necesidad de sentirse superior, arruinara la posibilidad de llegar, por primera vez como un grupo, al mundo de Xillen.

— Avisemos a nuestros padres que vamos al cementerio y luego a una misa, o algo por el estilo. — Intervino Andrés con timidez, pero con firmeza.

Miguel rumió un poco la idea, manteniendo una lucha interna. Pero al fin, viendo que éramos dos contra uno, nos apoyó.

Antagonismo: Parte 7. Capítulo 1

GUARDIANES

De nuevo en el campo de batalla. Tu rostro refleja una férrea determinación. Sujetas el mapa con firmeza, mientras estudias las líneas alemanas que mantienen bajo cerco la ciudad. Las órdenes son no retroceder. No hay necesidad de ellas. Tanto tú como yo, sabemos que no lo haremos. Nuestro deber es acabar con todo lo más pronto posible. Veo como se acerca un oficial, le dices algo que no escucho. Él te saluda y, dando la vuelta por el hombro izquierdo, se retira. Me miras, tratas de mantener una sonrisa, pero esta se evapora con la sacudida de la primera explosión.

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Antagonismo: Parte 7. Capítulo 2

I

No pasó mucho tiempo en realidad. Tan sólo unos cuantos años, en los cuales nada importante sucedió. Por lo menos así fue como nos lo explicó Xillen, cuando regresamos. Al parecer Heitter aún no había regresado y nosotros lo adelantamos. Ahora quedaba claro que él era el jefe del bando enemigo, por que no hubo ningún ataque en su ausencia. Pero era tedioso ver pasar el tiempo, sin que nada importante ocurriese. El tiempo se convirtió en algo, aunque preciado, monótono. Pasábamos nuestros ratos libres conversando, filosofando e imaginando. Curiosamente, dejamos de jugar Dungeons. El resto de tiempo, lo empleábamos en ayudar en la aldea y en mejorar lo posible en el empleo de armas. Pero, aunque para mis amigos esa tranquilidad parecía normal, a mí me sacaba de quicio. Estaba acostumbrado a la guerra, al constante peligro y a la idea de la muerte. Más ahora, los años pasaban volando. Le comuniqué mis temores a Xillen, pero ella tan sólo me dijo:

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Antagonismo: Parte 7. Capítulo 3

Atravesamos el bosque en un silencio absoluto. Aunque tanto Miguel como Andrés se dieron cuenta de que algo no marchaba bien, mantuvieron un respetuoso disimulo. Yo evitaba el contacto con Xillen y eso se notaba. Pero ella tampoco me buscaba. Me imagino que acostumbrada a permanecer siempre en la mitad y dar consejos únicamente cuando se los pedían, no tomaría la iniciativa. Bueno, ella quería conocer como era la vida ahí abajo y le proporcionaba una muestra. Sin embargo, me sentía sucio. Sentía como si con mi actitud profanara algo sagrado, cometiendo un sacrilegio. Pero no me importó. Me comportaba como un verdadero terco, lo sabía, me asustaba y a la vez me alegraba de hacerlo. Estaba cansado de ser utilizado por estos seres superiores para su propio provecho y quería vengarme de esta manera tan mezquina, pero sabiendo que por lo menos en esta ocasión no tenía que seguir su juego.

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Antagonismo: Parte 7. Capítulo 4

III

Era la época medieval.

A pesar de que nos adelantamos casi mil años en la historia, no lo lamentaba demasiado. Era cierto que  nos acercábamos cada vez más a mi temor primordial que era la época atómica. Pero también era cierto que prefería luchar con armas más avanzadas que las utilizadas hasta ahora. Claro está que no era demasiada la diferencia: seguían siendo espadas, lanzas y flechas. Sin embrago, el acero ya estaba inventado e implementado en el material bélico que se utilizaría.

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Antagonismo: Parte 7. Capítulo 5

IV

Me tomó bastante tiempo encontrarlos. Deambulé entre el horror durante lo que me parecieron horas, confundiendo a Xillen con los fantasmas, y cuerpos destrozados, con Andrés. Cuando distinguí a lo lejos a Xillen, cargaba sobre sus hombros a mi amigo. Me apresuré a ayudarle. El peso del cuerpo hacía que ella doblara sus rodillas y avanzara despacio. Temí lo peor. Corrí a ellos tropezando con cuerpos y armas, perdí el equilibrio por dos veces y finalmente caí de bruces frente a Xillen.

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Antagonismo: Parte 7. Capítulo 6

V

— Heitter sigue vivo. — Fue la frase con la que me recibió Miguel.

Estaba sentado con comodidad junto al fuego, en medio de una montaña de pieles. Tenía la cara vendada en esta ocasión. Se había recién bañado y la luz de la hoguera reflejaba extrañas figuras en el pelo húmedo. Xillen fue a tomar un baño y a cambiarse y yo, tras hacer una visita a Andrés, me disponía hacer lo mismo.

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Antagonismo: Parte 7. Capítulo 7

VI

Durante dos semanas aguantamos el asedio de Heitter. Tal y como lo previmos, al día siguiente inició el ataque, pero nosotros lo resistimos. Lo intentó al día siguiente y también al siguiente, pero el resultado siempre era el mismo: nosotros resistíamos. Teníamos grandes bajas entre nuestras filas, pero causábamos un daño mayor a Heitter. En cuatro oportunidades intentó acercar arietes a las puertas del castillo, pero la oportuna salida de Miguel, al mando de un diezmado grupo de caballeros, lo impedía. Xillen ayudaba a las mujeres con los heridos, mientras que yo comandaba a los arqueros.

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Antagonismo: Parte 7. Capítulo 8

VII

Oscuridad total. Silencio absoluto y mortal. Soledad mortífera y embriagadora que recorre cada célula de mi cuerpo, obligándome a respingar ante cualquier ruido producido por ese silencio amenazante y enemigo. La adrenalina recorre mis venas como champaña barata que nadie echaría de menos si se llegase a derramar. Me arrastro entre la hierba como vil gusano, tratando de confundirme lo más posible con ella; intentando penetrar en el barro, para que ningún ser me distinga de este.

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