Mientras hacía la fila en uno de los puntos de pago electrónico de Baloto, presencié esta conversación entre la mujer que atendía el puesto y un señor de avanzada edad, quien cancelaba el servicio de acueducto y alcantarillado:

- Gracias, mi niña, - decía el señor, mientras contaba con cuidado el vuelto. Las manos le temblaban un poco durante el proceso.

Me aterra pensar lo que le espera a la humanidad en el futuro inmediato. Y más aún, me aterra comprender que a esa misma humanidad le importa un soberano pepino ese mismo futuro. La tendencia a nivel mundial es clara: el ser humano eligió ignorar lo que sucede a su alrededor, limitándose a “denunciar” las acciones de sus congéneres, empresarios y líderes; esperando a que aparezcan “otros” a arreglar la situación.

¿Quieren conocer el horror? El verdadero horror. Aquel que deja sólo dos opciones: o volverte loco y morir, o volverte loco y sobrevivir en la locura. No existe una tercera. ¿Quieren ver la realidad de una guerra a través de sus combatientes reales? No me refiero a ver los héroes que son la representación eterna del bien; y tampoco a los antihéroes – aquellos que odiamos o que nos enseñan a odiar desde el principio. No. Me refiero a los del medio. A los de abajo. A aquellos que no preocupan a nadie, pero son la inmensa mayoría en cualquier conflicto armado. A esos cuyo nombre nunca llega a los medios de información – tan sólo un número más o menos que añadir a las bajas civiles. Los mal llamados “carne de cañón” y “daño colateral”.

Me preguntaron por qué no he escrito sobre las elecciones presidenciales en Colombia. La verdad es un tema que he querido evitar a toda costa. No porque me sienta inhibido de alguna forma para escribir sobre las elecciones, sino porque considero que, en Colombia, desde hace algunos años, o más bien décadas, las elecciones son una farsa. No es solamente el proceso electoral, desde mi punto de vista, que es una farsa. Los candidatos y las propuestas de los mismos dejan muchísimo que desear.

El ciego y el color azul

¿Cómo explicar a un ciego de nacimiento como es el color azul? Es más, ¿cómo explicarle que el mundo está lleno de colores? Y no solamente los básicos, sino que son millones. ¿Habría un método científico para hacerlo? La verdad no lo creo. Ni siquiera me consideraría capaz de explicar cómo o qué es el color azul a alguien que sí ve, menos a alguien ciego. La única forma que conozco para hacerlo, es mostrar un objeto de ese color.

Los últimos diez años los colombianos han sido testigos del destape de muchas ollas podridas en el país. En las tres ramas del poder, en la economía, en los bancos, en la policía, en el ejército, en el gobierno, en la oposición al gobierno… En fin, en todas partes. Desde relaciones con el narcotráfico, grupos al margen de la ley y desfalco del erario público, hasta viles casos de corrupción de la alta clase política ya forman tal parte del diario vivir del colombiano. Y lo peor, es que el colombiano sigue esperando a que el lío se resuelva por sí solo.

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