Yo te maldigo, corazón,

Pues tú insistes, con locura,

Amar la que no da amor,

A la que del amor abjura.

 

Y tu insistes, desgraciado,

Sin importar el desengaño,

Sin mirar las consecuencias,

Y ahogándote en llanto.

El mundo a mí me grita hoy.

Me pide por ayuda.

Me ruega una intervención,

Que pare la locura.

 

Que pare la maldad del ser,

Que pare la indolencia.

Que el hombre deje de querer,

Su propia displicencia.

Quisiera escribir un poema

quisiera cantar una canción

quisiera entregar mi alma

quisiera enamorar mi corazón.

 

Quisiera conocer a fondo

todo lo que significa amor

quisiera por una vez en la vida

conocer a mi creador.

Oremos por Guatemala,

Por los muertos y los heridos.

Oremos por todos aquellos,

Que en el fuego aún están vivos.

 

Oremos por Palestina.

Por los muertos sin esperanza.

Oremos por Israel,

Que no siga con la matanza.

No sé lo que a mi alma sucede,

Tan solo no quiere saber nada más.

Quiere dormir en letargo eterno,

Y nunca más volver a despertar.

 

Cansada está de la guerra humana,

De sobra ha sufrido su estupidez.

Ya no aguanta la avaricia del hombre,

Tampoco ya puede la verdad ver.

Por un capricho de la vida, durante el canto del ruiseñor,

Un señor de un campo de higos fue encontrando el amor.

En medio de fuerza de pasiones y alterado el color,

Pensó que el mundo renacía al ver de nuevo la pasión.


Más fue un error y el desengaño de nuevo el campo destruyó,

Pues fue un certero mal de antaño que a su alma hechizó.

Clamó al Cielo el desdichado, buscando una explicación.

Y el silencio de los cielos fue para él su expiación.

¿De qué hablar? ¿De qué hablar?

¿Qué quieres que te diga?

¿Qué el mundo seguirá muy bien?

¿Qué existe otra vida?

 

¿Qué existe más allá de todo,

Un mundo de color?

¿Qué el sol también alumbra

Donde no llega el calor?

¿Para qué encendí el televisor?

Si las noticias en él son una mierda.

Si la mentira desborda la pantalla.

Y corren ríos de sangre en ella.

 

Y las noticias son todas negativas.

Y los programas son de antivalores.

Los presentadores te mienten a la cara.

Los políticos destrozan las razones.

En las lecciones del amor y las lecciones de la vida,

Se va gastando la pasión y se agota la energía.

No queda más que el día a día, que mata más de un amor,

Y deja a un lado la alegría que es carcomida por botor.

 

¡Oh, el amor! Pasión de locos, pasión que mata la razón.

El despertar es doloroso, una resaca con dolor.

Pero pensar en ese estado, cuando el corazón va a estallar,

Nos lleva de nuevo al pecado, y de nuevo a amar.

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