No sé lo que a mi alma sucede,

Tan solo no quiere saber nada más.

Quiere dormir en letargo eterno,

Y nunca más volver a despertar.

 

Cansada está de la guerra humana,

De sobra ha sufrido su estupidez.

Ya no aguanta la avaricia del hombre,

Tampoco ya puede la verdad ver.

Por un capricho de la vida, durante el canto del ruiseñor,

Un señor de un campo de higos fue encontrando el amor.

En medio de fuerza de pasiones y alterado el color,

Pensó que el mundo renacía al ver de nuevo la pasión.


Más fue un error y el desengaño de nuevo el campo destruyó,

Pues fue un certero mal de antaño que a su alma hechizó.

Clamó al Cielo el desdichado, buscando una explicación.

Y el silencio de los cielos fue para él su expiación.

¿De qué hablar? ¿De qué hablar?

¿Qué quieres que te diga?

¿Qué el mundo seguirá muy bien?

¿Qué existe otra vida?

 

¿Qué existe más allá de todo,

Un mundo de color?

¿Qué el sol también alumbra

Donde no llega el calor?

¿Para qué encendí el televisor?

Si las noticias en él son una mierda.

Si la mentira desborda la pantalla.

Y corren ríos de sangre en ella.

 

Y las noticias son todas negativas.

Y los programas son de antivalores.

Los presentadores te mienten a la cara.

Los políticos destrozan las razones.

En las lecciones del amor y las lecciones de la vida,

Se va gastando la pasión y se agota la energía.

No queda más que el día a día, que mata más de un amor,

Y deja a un lado la alegría que es carcomida por botor.

 

¡Oh, el amor! Pasión de locos, pasión que mata la razón.

El despertar es doloroso, una resaca con dolor.

Pero pensar en ese estado, cuando el corazón va a estallar,

Nos lleva de nuevo al pecado, y de nuevo a amar.

¡Ganado! ¡Es simple ganado!

Tan solo cabezas puedo contar.

Y son cabezas de seres humanos,

Que al son del látigo bailan sin cesar.

 

Y es el pastor quien les da la tonada,

Y al son que les tocan van a pastar.

No importa ni el qué, ni el dónde, ni el cuándo.

Si el pasto es verde, ahí irán a tragar…

La aventura de vivir comienza hoy,

Igual que ha empezado el mañana.

En el eterno futuro del presente,

El amor es quien a mí me llama.

 

Así como me llama el pasado,

El futuro, también a mí me aclama.

Y los reúno a todos en presente,

Para sentir a fondo al que ama.

El mundo de nuevo está en el borde del llanto

El planeta entero ya no puede más.

El hombre, poco a poco, se está desangrando,

En una guerra estúpida e igual de tenaz.

 

Desde siempre nos han inculcado el odio,

Siempre destacando nuestra superioridad…

Más nunca nos dicen que también hay otros,

Y que también a ellos les enseñan a odiar.

Tal vez, en algún lado del mundo,

Ahí donde el sol no se puede ocultar,

Existe un lugar que sea sólo belleza,

Un oasis muy mío y muy singular.

 

Un oasis que calme la sed del sediento,

Que proteja del frío y del calor.

Que sustente mi alma y de alimento,

Que florezca en ella la flor del amor.

Joomla templates by a4joomla