Esta parábola fue escrita por Vladimir Megre. La idea que plantea este escritor en su texto me pareció tan interesante que, viendo que no existen traducciones al español, me tomé el atrevimiento de traducirla. Espero que la disfruten y comenten qué opinan al respecto.

 

Caminando una noche de verano por un campo de trigo hollado, veo a lo lejos un bosque y un leñador que está ocupado. Me habían comentado los lugareños que aquel hombre es extremadamente peligroso, más yo, ignorando los consejos, me acerco y lo acoso:

Nunca, en toda su existencia, un ser como ese penetró en sus dominios. Sus verdes hojas no conocían el sabor del Hombre y los animales que en él vivían, nunca vieron a otro que caminase sobre dos patas todo el tiempo, y utilizase de vez en cuando a otro animal como transporte. La tranquilidad y armonía se interrumpió por ese intruso que, sin autorización alguna, llegó a profanar el sagrado suelo que permaneció virgen durante miles de millones de años.

Cuando Juan Carlos, después de leer en décimo grado "El Quijote de la Mancha", entregó su análisis al profesor, jamás se imaginó que su vida quedaría marcada para siempre con esas famosas palabras: "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme...". Una semana después, al recibir el trabajo calificado, se sorprendió de que su nota fuese un dos. Había esperado por lo menos un cuatro, pero no lo obtuvo.

Las nubes comenzaron a aglomerarse con una rapidez inusitada. Un desprevenido turista miraba con la boca abierta algo que jamás podría presenciar de nuevo en vivo y en directo. La llegada de un ciclón. Un nativo que corría desesperado le gritó algo en su idioma. Aunque el espectador no conocía la lengua, entendió perfectamente la advertencia de peligro y corrió detrás de él.

- La locura es uno de los problemas más frecuentes del hombre. Por lo menos es lo que yo entiendo. Me tienen encerrado en esta jaula para hombres y todo ¿por qué? Porque yo no pienso como todos los demás lo hacen. No tengo el mismo modo de razonar y tampoco el mismo modo de verle el lado lógico a las cosas. ¡Yo no debería estar aquí! Debería estar disfrutando del aire y de la luz solar. Estar con mi mujer y con mis hijos. Pero hasta ellos me repudian. Me odian por lo que soy, por lo que seré y por lo que moriré. Y es que si lo pensamos bien, no debería estar quejándome. Antes debería estar feliz por lo que me sucedió.

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