Últimos textos
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La verdad: la primera víctima del negocio informativo
¿Por qué cuando uno quiere ver noticias ya sea en Internet, televisión, radio, periódico o una revista, más del 90% de estas son negativas, relacionadas con violencia y/o corrupción o que generan polémica? Es como si los periodistas no vieran que en el país (o en el mundo entero) pasaran cosas positivas. En los pocos casos que sí las publican, están relegadas u ocultas en medio de la avalancha de tinta roja, dando pie, como consecuencia, a una sensación de miedo y sinsentido de vida.
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Marte: ¿exploración humana o expansión del poder?
Desde el anuncio y desarrollo de misiones como Artemis, la humanidad parece estar retomando un viejo sueño: volver a la Luna, y más allá, llegar a Marte. La narrativa es inspiradora. Se habla de progreso, de ciencia, de futuro, de supervivencia de la especie. Pero detrás de esa narrativa surge una pregunta inevitable y profundamente necesaria: ¿Para qué estamos haciendo todo esto?
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En los detalles Te encuentro
Con mi pequeño intelecto, no logro expresar,
Todo el amor que siento, al verte trabajar.
Al ver amor y el cariño, con el que has creado,
Este mundo en el que vivo, perfecto en cada lado.
La armonía en lo mínimo; el equilibrio preciso.
Y el balance y rigor del mundo es conciso.
La perfección del viento, los mares y los cielos.
La Creación en su esplendor, me asombra sin desvelos.
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El deber de decir
No todos nacen para liderar. No todos nacen para convencer. Algunos nacen para observar y decir.
Vivimos en un tiempo donde el ruido es permanente. Opiniones, titulares, escándalos, indignaciones que se suceden unas a otras con velocidad vertiginosa. En medio de ese flujo constante, pareciera que la confusión es la norma y la certeza un atrevimiento.
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Cuando el bien se vuelve borroso
¿Qué es verdad hoy, en un mundo saturado de información, de noticias, de redes, de opiniones, de “expertos”, de “expertas”, de científicos, de políticos, de gurús, de taitas, de religiosos, de IA…?
Cuando los valores están tan distorsionados y profundamente apegados a intereses de quienes controlan el flujo de la información, resulta casi imposible discernir entre el bien y el mal.
