En un mundo lleno de divergencia,

Entre el blanco, el negro y la ciencia,

Jurando sobre miles de eones,

Estaba aquel que enfrentó las religiones.

 

Que enfrentó el odio que emanaban,

En lugar de dar amor, como juraban.

Enfrentó con lógica y paciencia,

Recibiendo oleadas de indecencia.

 

Confrontó con realidad sus acciones,

Y fueron negativas emociones,

De pura rabia, de pura impotencia,

Por él, confrontados con decencia.

 

Lo confronté y disfruté de sus respuestas

Obviaba las que eran superpuestas,

También las que no tenían fondo,

Pues de trasfondo, sí calaban hondo.

 

Eran preguntas desnudas, fuertes.

Como agujas penetraban las defensas

Que el arcaico pensamiento presentaba

Pensando en el ayer y no mañana.

 

Pero hoy el mundo ya ha avanzado

Y pocos quieren estar en el pasado

El presente a todos hoy nos llama

Y Ateo Digital a todos confrontaba.

 

No discuto si tenía o no razón.

Lo cierto era que creía de corazón,

Que el bien a todos él hacía,

Enfrentando la obtusidad con valentía.

 

Dedico estos versos en memoria,

De un hombre de valor y mucha gloria

Ya en la muerte sabremos la verdad

Si Dios existe o todo es oscuridad.

 

Martes, 11 de agosto de 2026

 

Nota: Gracias a Jonathan Asdrúbal Valenzuela Andrade (Ateo Digital), por iluminar los pantanos de la religión. Soy creyente, pero no soy ciego ni sordo. Y lo que hacía Ateo Digital era abrir los ojos y los oídos a muchos. Su muerte fue prematura, pero su vida dejó impresión en muchas mentes. 

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