En un mundo de ladrones, ¿quién crees tú que sea el rey?

¿Quién es Dios en este mundo, cuando ya no existe ley?

O más bien, la ley existe: para el pobre y el honrado.

Al ladrón no le aplica. Pues por ley, él es cuidado.

 

En un mundo de ladrones, ¿quién es justo? ¿quién, honrado?

¿El que roba a punta de leyes o el que roba de contado?

¿Tal vez ese que descuenta de lo que al día has ganado?

¿O aquel que no te deja, ni pa’l pan, ni pa’l pescado?

 

¿Cómo hemos de vivir en este mundo de ladrones,

En un mundo desfalcado, sin honor y tradiciones?

¿Y qué mundo dejaremos a aquellos que nos siguen?

¿Cómo les explicaremos que ladrones hoy nos rigen?

 

¿Con qué cara les decimos a nuestros hijos la verdad?

¿Cómo decirles que lo bueno lo cambiaron por maldad?

¿Cómo explicarles que nosotros destruimos su destino,

Entregando este mundo a ladrones bien mezquinos?

 

¿Cómo justificar al Hombre arrodillado frente al mal?

¡Vendiendo todo, hasta su madre, para obtener utilidad!

¡Sin pensar por un segundo en secuelas de sus actos,

Hasta el cuello aplastado por malogrados artefactos!

 

Rodeado de basura, sin verdor, sin aire y agua,

El mal nos muestra sin tapujos cómo la civilización él fragua.

Y nosotros, cual ovejas, vamos directo al matadero,

Sin oír que habla la Muerte en la voz del ganadero.

 

Y no es Dios el que es culpable de lo que pasa en este mundo,

Eres tú y yo, nosotros, que elegimos este rumbo.

Elegimos por un rato nuestro propio bienestar.

Lo que pase en la mañana, no nos ha de importar.

 

¿Qué importa si por plata elegimos a un ratero?

¿Qué importa que mañana el mundo sea un basurero?

¿Qué importa que ya hoy no alcancen los recursos?

Y las ratas nos saturan con ridículos discursos…

 

Pues les cuento que hoy ya ha llegado el mañana.

El mundo entero ya no aguanta, la economía está en la mala.

Los recursos se agotan, y el agua: escasea…

Y las ratas se apropiaron de lo poco que nos queda.

 

Ya la Tierra está transada, comerciada y vendida.

Todo tiene ya un precio, ya no existe la valía.

Los países y naciones también han sido comerciadas,

La deuda externa nos carcome, como a putas mal folladas.

 

¿Y sabes cuál es el mal chiste que las ratas no han contado?

La deuda externa la debes tú, que ni siquiera la has comprado.

Y tus hijos y tus nietos fueron por ellas condenados

A pagar por una plata que las ratas malgastaron…

 

Y cuando llegue el momento en que el país sea vendido,

El rey rata se irá, dejando al pueblo carcomido.

Sin recursos y sin bienes, endeudado y sin alma,

Sin tradiciones ni valores, sin saber lo que es la calma.

 

Sin reemplazo, sin futuro, muerto de hambre y destruido,

Es el futuro que nos espera por no controlar nuestro destino.

Y lo triste es que todos sabemos qué es lo que pasa,

Más cerramos nuestros ojos, mientras el fuego nos abrasa.

 

Lunes, 22 de abril del 2019

 

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