Existen diversos motivos, sentidos,

Amores sin fin, ni principio.

Ilusiones perdidas en sueños inciertos,

palabras que causan fastidio.

 

Momentos fugaces, ilusiones movidas,

Destellos brillantes en la oscuridad.

Sentimientos que rayan con lo divino,

Y dioses en la eternidad.

 

El caos del tiempo, precioso, divino,

Perdido en el tiempo del mundo.

Incapaz de medirlo morimos, vivimos,

Derrochando cada segundo.

 

La vida, la muerte, el don del sentimiento,

Es algo que no tiene forma.

Existe, perdura el desencanto,

Buscando hallarle la horma.

 

Salimos, buscamos, sufrimos, sentimos,

Conociendo la vida en conjunto.

Después, al final, tan solo morimos,

Negando dejar este mundo.

 

La vida perdura, por siempre, eterna,

Y nosotros nos vanagloriamos.

Engañando el ego que nos carcome,

Buscamos mostrar que amamos.

 

Somos tan básicos y tan profundos,

Cada uno: un universo.

Capaces de mover montañas eternas,

Y morir al final de este verso.

 

Somos la magia, somos misterio,

Somos la humanidad.

Y somos miles, millares, millones,

Destruyendo toda nuestra heredad.

 

Somos magníficos e inteligentes,

Y somos el pozo del mal.

Somos lo máximo en este mundo,

Sin ser nada en especial.

 

El ser humano, grandioso, gracioso,

Inmenso e infinito.

Que sirve en nada para su mundo,

Contra él cometiendo delitos.

 

¡Oh mundo! Perdona al hombre,

Perdona nuestra perfidia.

Somos obtusos e idiotas,

Ahogados en nuestra envidia.

 

Miércoles, Enero 14 de 2015

 

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