Como un abrebocas: mi experiencia

La última vez que estuve en Ucrania fue en el 2007. Por un período de más o menos un mes tuve la oportunidad de vivir en la ciudad que me vio nacer, saludar a los que fueron mis vecinos y amigos, ver como vivían en ese entonces los ucranianos.

Entre las cosas que más me impresionaron, fue el abandono de la ciudad de Molodogvardeisk, ciudad donde vive mi padre con su familia, mi abuela y mi tía. Varias edificaciones de apartamentos de nueve pisos (conocidos en ruso como deviatietazhki) se encontraban abandonadas y, en las noches, tétricamente en un tercer o cuatro piso se encendía una que otra fogata (sí, leyeron bien, una fogata) para calentar a los que no tenían cómo pagar la electricidad. Otros edificios estaban abandonados a la mitad de su construcción y otros en obra negra.

Cuando pregunté ¿por qué estaba pasando esto?, me respondieron que la administración abandonó los proyectos por falta de plata. Al preguntar en qué momento eso ocurrió, la respuesta me dejó frío: poco después del desmoronamiento de la URSS. Es decir, en ese momento, hacía 15 años… A la pregunta de por qué llevaban 15 años sin hacer nada, nadie me supo responder…

Me aterró ver jóvenes en los parques bebiendo cerveza de botellas de 2 litros de capacidad. Me aterró ver que una botella de vodka costaba menos que una botella de Coca Cola. Me aterró ver la violencia, el odio y el miedo plantado en el rostro de todos mis amigos y familiares y la desconfianza reinante entre ellos mismos. Y una envidia para conmigo que ni trataban de ocultar, por vivir yo en el extranjero.

Si antes el ruso y el ucraniano eran idiomas oficiales (o por lo menos así era cuando yo vivía ahí, en la época soviética), ahora los programas de televisión se emitían únicamente en ucraniano. Los letreros en las ciudades donde el 99% de la gente era ruso parlante, también estaban en ucraniano. Todos los documentos oficiales estaban en ucraniano y, como me comentaban en secreto, en los colegios y universidades se obligaba a presentar todos los exámenes y dar clases en ucraniano, sin importar si los estudiantes lo hablaran o no.

No me consta, pero si el río suena - entonces piedras trae, entre chismes me contaban que a los que eran sorprendidos hablando en ruso, corrían el riesgo de perder sus trabajos, sus cupos estudiantiles, etc. Y les recuerdo que estoy hablando del año 2007. Mucho antes del Maidán

Estuve también en Lugansk, ciudad que me vio nacer y que en la época soviética llevaba por nombre Voroshirovgrad. También viajé a Krasnodon y Donetsk. Y en todas partes, cuando preguntaba a mis amigos, mis guías en el viaje o a simples conocidos el por qué de la violencia, la gente me respondía siempre con lo mismo:

  1. El gobierno nos tiene abandonados.
  2. Todos los funcionarios son ladrones.
  3. Si quieres tener trabajo, debes votar por el dueño de la compañía, industria, empresa y/o mina de carbón, o por el personaje que el dueño te indique.
  4. Los jóvenes, al no tener trabajo, abandonaban las ciudades marginales para irse a buscar fortuna a Kiev (la capital), Ucrania Oriental, Rusia, Polonia, etc., dejando tierras fértiles y productivas sin nadie que las haga producir.
  5. La demografía de la región, desde la separación de la URSS, ha ido en un declive inexorable.

En ese momento el presidente electo era Víktor Yúshchenko y la Primer Ministro era Yulia Timoshenko. Personajes detestados y odiados por los ucranianos del este a tal punto, que prefirieron votar en las siguientes elecciones por Víktor Yanukóvich, sabiendo su pasado de presidiario en dos ocasiones por robos… Pero era pro ruso y por ende, pro Ucrania del Este y eso era más que suficiente en ese momento para elegirlo.

Claro que la historia ya ha demostrado que el pueblo, buscando mejorar su existencia, de nuevo se equivocó… (Historia dada a repetir en Colombia, ¿cierto?)

 

Sin saber la historia “antigua”, es mejor no opinar

Para comprender mejor lo que está sucediendo en Ucrania, su importancia para Rusia, Europa, Turquía y Estados Unidos, hay que traer a la mesa de discusión la historia de este pueblo (ya identificado como pueblo y no simples asentamientos), que nace en el sigo IX, más o menos.

Desde pequeño a uno le inculcan, en cualquier país, lo que es el patriotismo. En Rusia y Ucrania ese patriotismo es extremista debido a la turbulenta historia de nuestras naciones. Los que compartimos esta historia provenimos de Rusia, Ucrania (antes llamada Malarrosiya o Rusia Menor) y Bielorrusia (Rusia Blanca), que son tres países hermanos unidos por los mismos pesares, problemas y enemigos (algo así como Colombia y Venezuela).

Rusia antigua, conocida por los historiadores como Rus de Kiev, nació, precisamente, donde ahora está Kiev. Y hasta 1240 esta ciudad fue una de las más importantes del mundo: “En 1240 la invasión mongola de Rusia, dirigida por Batu Kan, destruyó completamente Kiev, hecho que tendrá un profundo efecto en el futuro de la ciudad y de la civilización eslava oriental. En el momento de la destrucción mongola, Kiev estaba considerada una de las ciudades más grandes del mundo, cuya población excedía los cien mil habitantes”.(1)

Durante casi 300 años, Rusia estuvo bajo el dominio Mongol, lo que impidió el desarrollo de la nación. Moscovia, un pueblo perdido en medio de los bosques, al norte, se convirtió en un remedo de capital rusa.

Kiev, después del repliegue mongol, fue abandonada y después de su reconstrucción, tomada por Lituanos en 1362 y por Polacos en 1569; para ser entregada de nuevo, ya al Imperio Ruso, en el siglo XVIII (casi 500 años después).

Traten de imaginar cuánta sangre se vertió en esa tierra en esas épocas. Las traiciones, acuerdos políticos, intrigas, promesas de diversos aliados que no se cumplieron y que fueron traicionados. La Rus de Kiev, destruida, replegada a Moscovia, perseguida por punta y punta por Mongoles, Tártaros, Lituanos, Polacos, Belgas, Germanos, Suecos, etc.

Como un ejemplo, la batalla de Kulikovo, donde los lituanos se aliaron con los mongoles, para ser derrotados por los Moscovitas. Otro ejemplo, las cruzadas germánicas contra Rusia, repelidas por Alexandr Nevski, así como las invasiones Suecas.

En fin, durante este período de tiempo, el territorio de la antigua Rus de Kiev fue invadido por todos los que no tenían pereza de armar un ejército y saquear el lugar. Los habitantes eran utilizados como esclavos y la riqueza de sus tierras iba a parar a las arcas polacas, germanas, lituanas, etc. Igualmente, el Principado de Moscovia (ciudad que también fue quemada en su totalidad en dos ocasiones) también sufrió múltiples invasiones de los mismos que invadían constantemente Kiev, sin hablar de los intentos de imponer a sangre y fuego el catolicismo a un pueblo que profesa la fe cristiano ortodoxa.

No fue hasta el siglo XVI, cuando el primer Zar de Rusia, Iván, apodado “El Terrible”, con mano de hierro puso en su sitio a los boyardos (nobleza rusa), castigándolos (decapitándolos públicamente y asesinándolos a escondidas) por apoyar a los invasores tanto orientales como occidentales, que la invasiones pararon. Hasta ese momento Rusia comenzó a florecer. Mucho más tarde los historiadores rusos llegarían a comparar a Stalin con Iván “El Terrible”, por la similitud en los métodos para eliminar el fraccionamiento de la nación.

Pero desde el año 1300, más o menos, las historias de Rusia y lo que en el siglo XX se llamaría Ucrania, se separaron, y no se volvieron a reunir sino hasta el Siglo XVIII.

 

¿Y la historia de Ucrania, qué?

La región de los “Campos Salvajes”, como llegó a ser denominada Ucrania durante las invasiones, dio honor a su nombre. La gente del común, viendo que su vida no valía nada, que eran utilizados en guerras constantes por los diferentes ducados de Polonia, Rusia, Lituania, Turquía y La Horda De Oro, comenzó a organizarse en grupos armados, listos y entrenados para una guerra a muerte, con una violencia extrema. Sin conocer piedad o raciocinio. En el lenguaje moderno, bien podríamos llamarlos autodefensas. Pero entraron a la historia con el nombre de Cosacos (la primer estructura democrática y federal en la historia). Hoy hay diferentes cosacos, tanto rusos como ucranianos, pero yo estoy hablando de los cosacos en general. Aquellos que vivían en los Campos Salvajes y no formaban parte ni de Rusia, ni de Ucrania, ni de nadie, declarándose como Hombres Libres.

Su poder militar (no técnico, sino más bien humano) era muy temido (aun hoy en día es cuerpo élite en los ejércitos ruso y ucraniano). El odio que ellos tenían a todo lo que viniera de Mongolia, Turquía, Polonia, Lituania y cualquier país que NO fuera ortodoxo, los hacía difícil de manejar y mantener conversaciones diplomáticas con ellos.

Los mejores retratos de lo que vivía políticamente la región en esos momentos lo pudieron describir dos autores, en sendas novelas, que recomiendo leer (tanto para enriquecerse culturalmente, como para comprender la historia de este pueblo.):

  1. El premio Nobel de Literatura, el polaco Henryk Sienkiewicz, con su magistral obra “A sangre y fuego”, que narra la historia de un oficial polaco durante la Rebelión contra la esclavitud por parte de los cosacos eslavos, llevada a cabo por Bogdán Jmelnitsky, entre 1648-1654.
  2. El escritor ruso Nikolái Gógol, con su espectacular narración de los levantamientos cosacos contra los polacos de 1830, en su novela histórica “Tarás Bulba”.

Históricamente, los cosacos se dividieron en dos: los rusos y los ucranianos. Y este es el primer punto de división entre Rusia y Ucrania modernas. Los cosacos rusos fueron los que aceptaron la oferta de “legitimización” ofrecida por Iván El Terrible en 1570, lo que les dio un estatus como autónomos, con obediencia única y exclusivamente a las órdenes del Zar (hoy este acuerdo se extiende al presidente). Mientras que los cosacos ucranianos, bajo el dominio polaco, a sangre y fuego tuvieron que luchar por sus libertades, sin llegar a obtenerlas del todo. Esto solo ya generó fricciones entre los cosacos “libres” y los cosacos “al servicio del zar”.

Durante este oscuro período de la historia eslava es que nace el término de Ucrania. Los polacos, al referirse a la frontera lejana de los pueblos eslavos bajo su dominio, utilizaban la palabra “Okraina”, que literalmente quiere decir “En la frontera”. Más tarde, los cosacos jugarían con este nombre autodenominándose Ukraina, lo que puede interpretarse tanto como “En la frontera”, como “País”.

 

Nacimiento de Ucrania, como la conocemos

No fue sino hasta Lenin, durante la formación de la Unión Soviética, que Ucrania apareció como ya una república. Antes de eso una parte estaba absorbida por el Imperio Austro-Húngaro y otra por el Imperio Ruso y, por más que suene a coincidencia con lo que sucede hoy, ambas partes de Ucrania se enfrentaron en la Primera Guerra Mundial. Precisamente la legión de Halych (hoy cabeza de las protestas en el Maidán y parte fundamental del nuevo gobierno en Ucrania) fue formada para enfrentarse a los rusos en el primer conflicto mundial. Esta es la segunda rasgadura en las relaciones entre los mismos ucranianos, internamente, que hoy juega un papel primordial en la política interna del país, además de la región occidental de Ucrania con Rusia.

Durante la guerra civil rusa (1917-1920), Ucrania fue escenario de diversos movimientos nacionalistas y separatistas. Desde ultraderechistas hasta anarquistas. Estas guerras internas más la guerra civil dejaron más o menos 1,5 millones de muertos. Algo calcado de lo que está a punto de suceder en Ucrania hoy. Incluso hubo alianzas con Polonia, donde la Ucrania Occidental se integró a Polonia para luchar contra los bolcheviques, algo que los Ucranianos Orientales aun hoy no pueden aceptar y perdonar. Igualmente los Polacos aun hoy no pueden perdonar que los bolcheviques derrotaron en esa guerra la alianza, quedándose con la Ucrania Occidental (lo que ha influenciado mucho la posición de Polonia para con Ucrania Occidental y su deseo de integrarse a la Unión Europea).

Tan sólo en 1922 el reconocimiento de estatus de República logró calmar los ánimos de esta nación. Periodo en el cual la política del gobierno soviético se concentró en la “ucranianización”, lo que permitió el renacimiento de la cultura y el idioma ucraniano.

En la década de los 30, la región sur y este de la Unión Soviética sufrió de hambrunas y malas cosechas. En las repúblicas del sur, incluida la ucraniana (quizás la más afectada de todas), los muertos fueron contados por millares. Hoy en día, los nacionalistas ucranianos han declarado este período como “Holocausto”, queriendo resaltar que fue intención de Stalin la eliminación del pueblo Ucraniano. Desde mi punto de vista, esto es una exageración gigante, ya que Stalin DEPENDÍA de Ucrania durante el crecimiento de la aun endeble Unión Soviética.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Ucrania nuevamente se dividió, como en la Primera Guerra Mundial, en dos partidos: los que apoyaban a Hitler y se alistaron en el ejército alemán invasor, y los que se enfrentaron a los invasores en el ejército soviético. Nuevamente, las regiones fueron claramente delimitadas (las mismas que hoy están partiendo a Ucrania en dos). Este es el tercer rasgón gigante en las relaciones internas entre Ucrania Occidental y Ucrania Oriental.

Las persecuciones a los Ucranianos tachados de traidores por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial fueron grandes. Los capturados, si se salvaban del linchamiento por la multitud, eran juzgados y fusilados o ahorcados por las fuerzas soviéticas. En ese momento, ya hay un repudio (por decirlo suavemente) de los Orientales a los Occidentales (obviamente no a todos), así como a Rusia, ya que siempre jugó un papel represor de Ucrania Occidental a través de toda la historia, en apoyo a Ucrania Oriental. Esta intervención y puja entre Europa (en representación de Polonia, Austria, Alemania, Lituania) y Rusia, llevó a que Ucrania Occidental sea mayormente Católica, hable un ucraniano influenciado por el polaco, rumano y belga; mientras que la parte oriental hable ruso y sea ortodoxa.

En 1954, el entonces dirigente de la Unión Soviética, Nikita Jrushchov, en una decisión aun cuestionada tanto en Rusia como en Ucrania, regaló la región de Crimea a Ucrania, convirtiendo un territorio ruso en ucraniano. Aun hoy, Crimea es reconocida en la misma Ucrania como “República Autónoma de Crimea”.

 

Después de la Unión Soviética

Tras la caída la Unión Soviética, Ucrania por fin se convertiría en una República Independiente. Con su separación Rusia perdía uno de los territorios más ricos (ambicionados por Europa y Estados Unidos). Haciendo cuentas burdas, en 1991 Ucrania tenía:

  1. Industria de punta, con fábricas de aviones, trenes y metalurgia.
  2. Cuatro Centrales Nucleares.
  3. Armamento Nuclear.
  4. La cuarta parte de las tierras fértiles de Europa.
  5. La mejor parte de la agricultura soviética.
  6. Producción de carbón y petróleo.
  7. Complejos industriales militares.
  8. 1400 kilómetros de Mar Negro.
  9. Flota Naval propia.
  10. Además de complejos turísticos, universidades, centros de investigación, etc.

En ese momento, las ex-repúblicas soviéticas se morían de envidia por todo lo que le había tocado a Ucrania. Pero Ucrania no lo supo manejar. Hoy, 23 años después, el Producto Interno Bruto (PIB) en Ucrania es de USD$3,867. En Colombia (catalogado por algunos personajes como tercer mundo) ¡es de USD$7,748! (2)

Lo que sucedió es simple de explicar. Los personajes que se hicieron con el poder en Ucrania simplemente se dedicaron a vender el país y la industria a terceros. A Europa, a Rusia, a Estados Unidos, a quien pudiera pagar el precio. No les importaba la población. Ni los Orientales, ni los Occidentales. Durante la época de los 90s (conocida en Rusia como “Peligrosos 90s”), la mafia se encargó de comerciar todo lo que se podía en las ex repúblicas soviéticas. Y Ucrania no fue la excepción. Durante la recesión vivida entre los años 1991 y 1999, Ucrania perdió el 60% de su PIB, con el consecuente aumento del crimen y la corrupción. Destruyendo la industria del país y llevándolo casi a la quiebra, bajo el beneplácito consentimiento de Europa y Estados Unidos, siendo Rusia el único apoyo, desde el punto de vista económico, con el que contaba.

En el 2004 el presidente Víktor Yúshchenko sube al poder, siendo su mano derecha Yulia Timoshenko. Conocido por sus inclinaciones hacia Occidente (entiéndase Europa y Estados Unidos) emprende unas reformas que afectan la parte Oriental de Ucrania y tergiversan las relaciones históricas (y la historia misma) entre Rusia y Ucrania. Al final de su presidencia en el 2010, ni sus electores lo querían a tal punto, que obtuvo sólo el 5,4% de los votos cuando se lanzó a un segundo periodo, siendo este resultado como el peor para un presidente que ha gobernado un país en la historia del mundo.

En las elecciones del 2010, los Ucranianos tienen poco de qué elegir. Y eligen a Víktor Yanukóvich. Sin embargo, este presidente pro ruso y pro Ucrania oriental, terminó siguiendo los pasos de sus antecesores, olvidándose del país. Aunque en parte sí cumplió a los ucranianos orientales, oficializando el ruso como idioma regional, permitiendo su uso oficial en las regiones donde se hable.

Esto llevó a lo que hoy está agitando al mundo entero, teniendo el mundo al borde de una Tercera Guerra Mundial. Que tristeza ver que las inescrupulosas ambiciones de unos pocos, llevan a la desesperación a tantos…

 

Sobre el conflicto en Ucrania hoy

El conflicto que vemos hoy en Ucrania, de nuevo está enfrentando, como a través de toda la historia, a Ucrania Oriental con Ucrania Occidental. Todo comenzó con la solicitud de la Integración de Ucrania en la Unión Europea (UE) y la OTAN.

Cabe resaltar que esta solicitud fue realizada en el gobierno de Yúshchenko y Timoshenko y, de acuerdo a las cifras de la época, no fue aprobada por el pueblo ucraniano. Es más, la decisión fue tomada a nivel gubernamental, sin siquiera consultar al pueblo como tal. Esta decisión sí fue apoyada por Estados Unidos y Europa, mientras que Rusia no tomaba ningún partido, siempre subrayando que el pueblo ucraniano era el que debería decidir.

La resolución de “integración” salió en el gobierno de Yanukóvich, donde Europa le entregó un documento de más o menos mil páginas, especificando las condiciones que debería cumplir Ucrania para ser admitida en la Unión. Pregunto: ¿alguien ha leído este documento? Es más, ¿alguien sabe qué contiene este documento? Yo tampoco. Pero de acuerdo a la información del gobierno de Yanukóvich, sustentada por Rusia, las condiciones que le imponía la UE a Ucrania convertían a Ucrania en colonia europea, obligándola a renunciar a la poca industria que le queda, a aumentar los costos de los servicios públicos y a recortar las pensiones y subsidios a la gente.

Yanukóvich  estaba entre la espada y la pared: si no firmaba el documento, se levantaba el occidente ucraniano. Si lo firmaba, Ucrania dejaba de ser independiente. Aclaro: no soy partidario de Yanukóvich. Me cae mal. Pero algo hay que otorgarle: no sabe pensar, pero sí sabe escuchar. Y escuchó a sus consejeros, llegando a rechazar la firma del documento.

Ahí fue Troya: se armó el Maidán. Y no cesaban de llegar apoyos. ¿Pero de quién? ¿Quién tiene derecho de intervenir en las decisiones de una nación? Supuestamente ninguna nación democrática tiene derecho a inmiscuirse en asuntos internos de otra (por lo menos eso es lo que le reclaman a Rusia hoy). Entonces qué hacían en las manifestaciones, dirigiéndose a los manifestantes, instándolos a “luchar”, los siguientes personajes:

  1. Políticos Lituanos.
  2. Políticos Alemanes.
  3. Políticos Polacos.
  4. El presidente de Georgia (sí, la misma que invadió Rusia en 2008).
  5. Políticos Estadounidenses, incluyendo a la Portavoz de Estado de Estados Unidos, Victoria Nuland. ¿Qué carajos estaba haciendo ella ahí, incitando a los ucranianos a luchar por la justicia? Hay tomas “espectaculares” de la CNN de ella repartiendo empanadas a los alzados contra “la tiranía”.

Y sin embargo, los temidos rusos, utilizados por los nacionalistas de Ucrania occidental como plataforma para incitar el odio, jamás se aparecieron por el lugar, ni hablaron desde las tribunas. La posición de Rusia, durante todo momento fue: “Que Ucrania resuelva internamente sus líos y que los políticos occidentales dejen de inmiscuirse en asuntos internos del país”.

Eso fue hasta el principio de febrero de este año, cuando corrió sangre por las calles de Kiev. Todos vimos las imágenes de los pacíficos manifestantes golpeando con cadenas, palos y piedras a los policías antimotines, quienes en ese momento ni siquiera tenían escudos para protegerse. También vimos las imágenes del tractor siendo lanzado por los pacíficos manifestantes contra la policía… En fin…

El gobierno de Yanukóvich, sin embargo, había dado la orden de aguantar. Y los policías aguantaron. Durante tres meses (¿se pueden imaginar eso?) aguantaron golpes, insultos, quemaduras y heridas sin responder. La verdad, yo no sería capaz de aguantar lo que ellos aguantaron.

El gobierno de Yanukóvich en ningún momento fue en contra de los que estaban en el Maidán:

  1. ¿Quieren firmar la entrada a la UE? Bueno, hablemos con la UE. Pero los manifestantes ya no quieren estar en la UE.
  2. ¿Querían mayor participación de la oposición en el gobierno? Le ofrece el puesto de primer ministro a uno de ellos. Pero ellos se niegan.
  3. ¿Querían regresar a la constitución del 2004 (que el mismo gobierno de la oposición cambió)? Bueno, hagámoslo… No, tampoco eso los calma.
  4. ¿Quieren cambiar de presidente? Bueno, adelantemos las elecciones presidenciales… No, tampoco eso es suficiente…

Y entonces, ¿qué quieren?

El 21 de febrero del 2014 firman todo lo anterior bajo la mirada de representantes de la UE y Rusia. Rusia se niega a firmar, hasta que se cumpla lo acordado por las partes.

Ya una vez firmado el acuerdo entre Yanukóvich, la oposición, y testigos Alemania, Francia y Polonia, lo que quieren los manifestantes lo podemos ver claramente el 22 de febrero, cuando la turba se enfrenta a la policía sin ninguna razón. Sobre esto hay diversas versiones y no puedo ser partidario de ninguna. Sin embargo el saldo es de casi 80 personas muertas y cientos de heridos.

Yanukóvich  huye, la Rada (el Congreso) es tomada por los manifestantes, quienes les piden (obligan) a que voten leyes con los que comienza la controversia, la tergiversación por parte y parte. Y unas 10.000 personas congregadas en el Maidán, bajo amenaza de linchamiento a cualquiera que se les oponga (me refiero a los integrantes de la Rada), comienzan a tomar decisiones por los 46’000.000 que viven en Ucrania…

Yo fui testigo, en vivo y en directo, de cómo eran elegidos los nuevos ministros del nuevo gobierno de Ucrania. Cada “nominado” salía a la tarima de la plaza, y si era recibido con vítores – era ministro. Si lo recibían con abucheos – lo mejor es perderse para que no te linchen… La democracia, apoyada por la UE y Estados Unidos, en plena acción…

La manzana de la discordia

Todos sabemos que los medios de información van a dar la información de acuerdo al alineamiento político, nacionalista, etc. Pero lo que vemos en Ucrania se pasa de todo límite. Los periodistas, tanto rusos, como ucranianos, como americanos, como polacos y todos por igual mienten descaradamente, utilizando material gráfico falso sin pudor, recortando y acomodando imágenes, videos y conversaciones. Y la gente les cree…

El pánico y la histeria están siendo creados a través del Internet y la Televisión y la gente ni siquiera se detiene a pensar un segundo si lo que les muestran es verdad (he escrito sobre este tema aquí). La manipulación en todo su esplendor se deja ver a través de las hábiles, elocuentes y eruditas mentes de los comunicadores de hoy.

El caos y el levantamiento de la Ucrania Oriental se debe a muy poco: a una simple ley que el nuevo gobierno interino, en un afluente patriótico emitió, que reza que de nuevo la lengua oficial es el ucraniano… No es más… Pero los medios, tanto rusos como ucranianos, se encargaron de inflar la noticia hasta crear un pánico entre la población ruso parlante ya que, si han leído hasta ahora el artículo, en la memoria de todos nosotros están frescas las persecuciones de parte y parte en la década de los 90, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil, la Primera Guerra Mundial, Los Imperios Austriaco, Ruso, Polaco, Lituano, etc… Y esta historia genera miedo. Y los políticos, sin ningún escrúpulo, aprovechan este miedo para voltear a la gente hacia sus propios intereses.

Crimea es, en este momento, la Manzana de la Discordia. El motivo que tiene a Obama dándose golpes en el pecho, al gobierno interino de Ucrania aullando sobre fascismo ruso y a Rusia en el centro de atención de todo el mundo.

Pero, ¿Qué carajos es Crimea?

Simplemente un pedazo de tierra rusa que Jruschov regaló en 1954 a Ucrania (sin tener derecho a ello), que es una República Autónoma desde 1991 (con capacidad de decisión), en donde se encuentra legalmente (hasta el año 2042, de acuerdo al contrato con Ucrania) la flota Rusa.

Crimea está poblado en su mayoría por ruso parlantes y, si le creemos a los medios, anunció su intención de CONVOCAR UN REFERENDO para el 30 de marzo de 2014, para decidir si la gente de Crimea desea:

  1. Separarse de Ucrania y Unirse a Rusia.
  2. Separarse de Ucrania.
  3. Seguir como República Autónoma de Ucrania.

Si le creemos a los medios, el gobierno interino se opuso a esta decisión, y el también autoproclamado gobierno de Crimea pidió la intervención de Rusia para “proteger” a la población de un posible ataque.

Rusia accedió a la petición (cosa que los medios occidentales olvidan mencionar, pero ya sabemos cómo son los medios), y hoy, 03 de marzo del 2014, aun está en la frontera con Crimea. Y claro que ni la UE ni Estados Unidos pueden interferir, ya que legalmente, y subrayo LEGALMENTE, el presidente de Ucrania sigue siendo Yanukóvich, quien ya ha escrito a la ONU, solicitando la intervención para detener el golpe de estado y a Rusia pidiendo la protección del pueblo Ucraniano.

Que situación sin salida en la que nos encontramos. En el ámbito emocional, los manifestantes del Maidán tienen toda la razón. En el ámbito democrático y legal, la razón está en el lado de Yanukóvich y Rusia.

 

¿Cuál es la salida de la situación?

Sencillo: Dividir a Ucrania en Occidental y Oriental. La historia lo ha demostrado. Son siglos de guerra continua, con razones muy grandes para que la división ocurra. ¿No es más fácil que Oriente se quede con oriente y Occidente con occidente para evitar derramamientos inútiles de sangre?

Ucrania Occidental es la que quiere formar parte de la UE, bueno que lo haga. Ucrania Occidental es la que quiere nuevo presidente y elegir a sus ministros a la usanza del siglo X, como lo hacían los cosacos en sus primeros asentamientos democrático federales? Que lo haga. Pero no puede obligar al 50% de la nación a que haga lo mismo.

Rusia no quiere apoderarse de Crimea. Rusia necesita paz en la región. Pero si Rusia no entra a defender a Crimea, será el fin de Rusia desde adentro. En este sentido, Putin eligió el menor de los males. Es preferible el odio del resto del mundo, que el odio de su propio pueblo, que después puede traer la separación de Rusia entera. Y, para finalizar, ¿cuántos idiomas, religiones y étnias hay en Rusia?

En el momento que haya garantías de que Crimea y la zona oriental de Ucrania estén seguras, Rusia dejará en paz a Ucrania porque no le interesa. Además del puerto donde está su flota, a Rusia no hay nada que pueda interesar en un país que dilapidó su PIB, que no tiene nada de producción, que le debe miles de millones de dólares a Rusia en préstamos y créditos de gas y que la última década está con la mano extendida, buscando quién le pueda socorrer, dispuesto a venderse al mejor postor.

Marzo 03 de 2014

 

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