Las últimas semanas he estado alejado de los medios de información, cosa que agradezco mucho, ya que al hojear las noticias de Colombia y el mundo hoy, la verdad me dio náusea. Y estoy hablando en sentido literal. Los oficiantes de periodismo en Colombia se asemejan a los “culebreros paisas” que antaño pululaban por las calles del centro de Bogotá, presos de una agitación absurda, promovida detrás de bambalinas por las próximas elecciones que tendrán lugar en Colombia en el 2014.

Los titulares de los periódicos los ilustran noticas (porque noticias no las puedo llamar) sobre “mensajes de texto secretos” de políticos, sobre concejales borrachos, sobre el sueldo de los congresistas, sobre los incumplimientos de los políticos y el gobierno actual, etc. Y el enfoque de cada notica es de descubrimiento, de denuncia, de algo único que cambiará la historia del país, por fin…

¡Qué tristeza! Los oficiantes de periodismo en Colombia están muy, pero muy atrasados de noticias. No sé ellos, pero el pueblo colombiano desde 1991 está enterado de que los congresistas ganan TREINTA Y CINCO (35) veces el sueldo mínimo legal y DIECISIETE (17) veces lo que gana el promedio de los colombianos. También desde el principio del siglo pasado (1900 – década más, década menos) el pueblo colombiano está enterado de que los gobiernos prometen pero no cumplen, independientemente del partido político que esté en el poder en ese momento.

Pareciera que los oficiantes de periodismo, al empuñar la grabadora, la cámara o la libreta de apuntes olvidan (por alguna extraña razón) que ellos también son los mismos colombianos que saben, desde hace décadas, que:

  • Es “tradición” dar una “mordida” a los funcionarios públicos para la adjudicación de un contrato.
  • Que la corrupción es la base del funcionamiento de la mal llamada economía en el país.
  • Que la evasión es la única forma de sobrevivir con un sueldo que en realidad no alcanza a cubrir los gastos básicos (me remito al Senador Juan Manuel Corzo, quién públicamente declaró que DIESISÉIS MILLONES [16’000.000] de pesos que recibe “no son suficientes para la gasolina de dos carros” – por lo que, por simple deducción lógica, 566.700 pesos que reciben ONCE MILLONES (11’000.000) de colombianos no deben alcanzar ¡PA’ NA’!).

Sé que la mayoría de los oficiantes de periodismo en Colombia eligen no escribir sobre estos temas. Eso sí, aclaro: en Colombia no hay censura. ¡No señor! Lo que hay es AUTOCENSURA, cosa muy distinta, de acuerdo a un estudio del Laboratorio de Medios de la Universidad de La Sabana, por lo que estamos hablando de unos oficiantes que son libres de decir y escribir todo lo que les venga en gana. Sin embargo, por físico miedo a algo o por busca de beneficio económico, ELIGEN no hacerlo.

Por ende, los oficiantes de periodismo se han convertido en culebreros que, como los antiguos paisas en las calles de Bogotá, tratan de embaucar al pueblo colombiano vendiéndole algo que en realidad no existe.

Pero lo más triste no es eso… Lo más triste es que el pueblo colombiano, a sabiendas de que lo están embaucando, también ELIGE escuchar y hacer caso a los culebreros modernos, a la espera de que ALGUIEN les “arregle la vida”, en lugar de hacerlo ellos mismos. Y con esa pasividad permitiendo la corrupción, el clientelismo, los carruseles, la injusticia y demás cánceres del Estado colombiano; soñando con que en el 2014, por fin, después de tantas décadas de lo mismo, de los mismos que se postulan cada año y que tienen abarcados y repartidos todos los cargos públicos, alguno de ellos piense más en el pueblo que en ellos mismos, en una circulo inmundo y vicioso al que no le veo ni salida, ni fin.

Octubre 17 de 2013


Nota: Oficiantes de Periodismo se refiere a aquellos periodistas y comunicadores que ejercen su oficio en Colombia. En el resto del mundo son profesionales. Sentencia C-087/98.

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